BEATRIZ BRAVO
ZAMBRANO, UNA HISTORIA DE PASIÓN POR EL TAEKWONDO.
Para que todos podamos ponernos en situación, le pedí a Bea
que nos explicara qué es el Taekwondo
y esta fue su respuesta.
“Es un Arte Marcial
Coreana que participó de exhibición en los Juegos Olímpicos de 1988 por primera
vez y repitió en Barelona´92, considerándose deporte olímpico a partir de
entonces. Hay dos modalidades dentro de la misma disciplina, una modalidad de
exhibición y otra de combate, que es la mía, pero en ninguna de las dos se
suelen sufrir daños.
Hay distintos niveles
que se identifican por los colores del cinturón que van desde el blanco al
negro. Además de competir por categorías, como en el resto de deportes, se
subdividen en función al peso del competidor que va desde mini-mosca (peso en
el que compite Bea) hasta los pesados, todos estos dentro de cada una de las
categorías”.
Gracias al taekwondo he pisado todos los continentes excepto Oceanía.
Beatriz, vecina de Alcalá del Río de 27 años de edad, diplomada
en Magisterio de Educación Física y Técnico en Anatomía Patológica y Citología.
Actualmente la podemos ver como entrenadora de taekwondo en dos gimnasios,
ALCALÁ-KIM (en Alcalá del Río) y SEOUL
(en el barrio de Los Remedios de Sevilla) gracias a su título de Técnico nivel
1 de Taekwondo.
No necesita más presentación, pues su palmarés deportivo
habla por sí solo y estoy segura de que no podréis dejar de leer, la pena es
que estos éxitos deportivos no le resuelven la vida, como es el caso de otros deportistas
de élite del ámbito del fútbol, tenis o baloncesto pero desde este humilde
rincón aplaudimos sus hazañas.
11 veces Campeona de
España (en todas las categorías).
4ª Mundial de Corea
temporada 2003/04 (junior)
3ª Campeonato de Europa en la temporada 2004/05 (junior)
Oro Open
Internacional (varias veces en la categoría senior)
Oro Copa del
Mediterráneo 2009.
5ª Copa del Mundo por equipos.
2ª Mundialito de
Méjico.
3ª Open USA,
celebrado en Las Vegas.
3ª en el Ranking
Mundial.
Técnico en la Selección
Andaluza durante 3 años.
8 años en el CAR
(Centro de Alto Rendimiento) de Madrid.
Los inicios de Beatriz fueron demasiado tempranos y es que
ella empezó a practicar este deporte a la breve edad de 3 años, haciendo una
excepción porque la que verdaderamente comenzó en este deporte fue su hermana
mayor Patricia y dejaban que Bea la acompañara.
Ahí empezó su amor por el taekwondo en el que ella considera
su gimnasio ALCALÁ-KIM con su entrenador Desiderio Vidal el cual ha sacado al
tapiz a más de un campeón, siendo superior el número de mujeres campeonas que
el de hombres.
Cuando empezó a competir y a conseguir sus primeros éxitos, la Selección Española se fijó en ella y comenzó a representarnos en
competiciones internacionales viajando a Corea para competir en el Campeonato
del Mundo en 2003. Aunque dejó escapar el bronce por un fallo suyo a última
hora, este cuarto puesto le abrió una gran puerta, la puerta de Centro de Alto
Rendimiento de Madrid.
Bea fue becada para ir a estudiar al CAR y marchó a Madrid
con 15 años para hacer realidad su sueño, un sueño que implicaba un gran
sacrificio, irse de casa, dedicarse a entrenar y a estudiar en exclusividad,
dejar a sus padres, amigos y familia para verlos en Navidad y en algún que otro
permiso, cambiar su vida.
Tras disfrutar 8 maravillosos años en el CAR de Madrid, Bea
se llevó una gran decepción y es que, por temas federativos, decidieron llevar al
Campeonato del Mundo a su compañera, que iba segunda en el ranking, en lugar de
llevarla a ella que estaba primera. Esto hizo que no estuviera al cien por cien
en los entrenamiento y la falta de concentración provocó que se rompiera un
hueso de la mano, tras varios problemas, respetar el periodo de recuperación,
proteger la mano muchísimo y todo el proceso que conlleva, tuvo la mala suerte
de volver a partirse ese mismo hueso durante un combate con la campeona
olímpica y ahí sí tuvo que ser operada.Todo esto hizo que perdiera confianza y comenzó a tener
ansiedad al ponerse el peto.
“No puedo tener miedo para pelear. Lo que
más me gustaba en la vida me había dejado de gustar y entendí que era el
momento de volver a casa”.
Su entrenador de Madrid fue a su casa a buscarla pero ella
tenía claro que necesitaba un tiempo y hasta día de hoy, que la podemos ver
como entrenadora sin haberse despedido aun del tapiz.
¿Qué es lo que te
gustaría destacar del taekwondo?
Hay muchas cosas que me tienen enganchada a este
deporte, desde su filosofía y su disciplina hasta las cualidades que trabaja,
pero yo destacaría la igualdad entre hombres y mujeres, en el taekwondo los dos tienen en mismo mérito y reconocimiento,
somos igualmente importantes, cosa que no se ve en todas las disciplinas.
¿Qué pensabas antes
de pelear?
Que iba a ganar, yo entraba pensando que era mejor que mi
rival y si ella era la vigente campeona, yo decía que lo sería hasta que yo le
quitara el puesto, tenía que pelear con esa confianza.
¿Competir o ser
entrenadora?
Hombre, la tensión de la competición, la adrenalina y esas
cosas que yo sentía me encantaba, pero lo que siento como entrenadora cuando
veo a mis niños no se puede comparar con nada, ese orgullo y satisfacción…
aunque eso no quiere decir que no vuelva a competir cuando me vea preparada
para ganar.
Una frase que te
dijera tu entrenador y una frase que digas tú como entrenadora a tus niños.
Mi entrenador Mario Carreira me decía “hay que salir a pelear con furia, fuego, nervio y ansia”. Yo le
digo a los míos que “hay que salir con
cabeza, corazón y cojones”. Que si la cabeza falla saquemos
el corazón y si el corazón no puede que le echemos cojones que yo siempre voy a
estar ahí y si hay que para el combate lo paro, pero que no sea por miedo, hay
que ser guerrero.
¿Algún ritual, manía
o talismán que tengas de cara a la competición?
¡Uh! Yo soy muy maniática, tengo mi ritual para entrar al
tapiz y lo repito en casa asalto, entrar por el mismo lado, mirar la silla
donde dejo la ropa, talón al culo con un pie y con otro y saltito.
Y mi talismán son unas braguitas, son mis bragas de
competición, mis bragas de la suerte y no me pueden faltar, es más, las guardo en un cajón a parte y tengo otras
exactamente iguales por lo que pueda pasar.
Alguna anécdota.
Pues mira tengo varias, pero te voy a contar la de las
bragas. En una competición se me olvidaron
y llamé a mi madre bastante agobiada.Esta fue la conversación.
Bea: mamá que se me
han olvidado mis bragas de competir, ya verás como algo me sale mal, el sorteo,
la pelea, ¡ya verás mamá!
Amalia, madre de Bea: hija
no te preocupes que es una tontería, tú eres la mejor de todas formas, no
necesitas las bragas, eso son cosas que están en tu cabeza, no te preocupes.
Tras la competición…
Bea: ¡mamá que he
ganado! ¡Qué me llevo el oro a casa!
Amalia: ¡hay mi niña
que bien! ¡Me alegro muchísimo, eres la mejor! ¿Ves cómo no pasaba nada por las
bragas? Has ganado igualmente.
Bea: sí mamá pero me
ha costado más trabajo, jajaja.
En fin, así de maniática y cabezona soy.
Otra anécdota fue en Las Vegas, en el Open Usa quedé 3ª y como sólo tenía 20 años no me dejaban
entrar en el casino, intenté escabullirme para echarme una foto en las máquinas
tragaperras de allí, porque no podía irme de Las Vegas sin una prueba y casi me
detienen por culpa de la foto porque me pilló el personal de seguridad.
La competición en la
que más has disfrutado.
En la Universiada, que son los Juegos Olímpicos
Universitarios. En la villa olímpica había unos edificios donde convivíamos los
deportistas de todos los países, en el mío estaba España, Brasil y Méjico; era
una “mini-ciudad” de deportistas dentro de Belgrado y aunque a nivel
competitivo la cosa fue regular y los árbitros no estuvieron muy a mi
favor, fueron 15 días increíbles,
entrando con las acreditaciones en todos sitios, hablando con deportistas de
otros países, comidas de todos los
países, bromeando con la gente muy buen ambiente…
Desde aquí sólo nos queda desearle lo mejor dentro y fuera del tapiz a ella y a "sus niños".
Ansiosa por volver a ver cosas como estas.

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